María Victoria Colica es médica genetista, directora médica del centro de genómica preventiva y medicina de precisión Genix. Su trayectoria abarca la genómica clínica, la medicina de precisión y la prevención personalizada. En su abordaje integrativo, sostiene que más allá de nuestra carga genética, el entorno, los hábitos y la epigenética tienen un rol decisivo en nuestra salud.
En esta conversación exploramos cómo comprender y aplicar la relación entre epigenética y estilo de vida como herramienta para un bienestar duradero.

¿Cómo explica la epigenética que nuestros hábitos puedan influir directamente en la salud y el bienestar?
La epigenética es el conjunto de mecanismos moleculares -como la metilación del ADN, las modificaciones de histonas y la regulación por ARN no codificante- que modulan la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN.
Desde un enfoque integrativo de salud, la epigenética es el puente que conecta nuestra biología con nuestro entorno: traduce señales provenientes de la nutrición, la actividad física, el estrés psicosocial, la inflamación crónica, el sueño, la microbiota intestinal y las exposiciones ambientales en cambios funcionales en nuestros genes.
Su relevancia es clave porque demuestra, con evidencia robusta, que la mayoría de los procesos asociados a la prevención de enfermedades crónicas -diabetes tipo 2, obesidad, cardiopatías, cáncer, enfermedades neurodegenetarivas y trastornos inflamatorios- no dependen exclusivamente del genoma heredado, sino de cómo ese genoma es regulado dinámicamente a lo largo de la vida. La epigenética nos muestra que los genes no son destinos fijos, sino sistemas adaptativos que responden a decisiones y contextos modificables.
«Desde un enfoque integrativo de salud, la epigenética es el puente que conecta nuestra biología con nuestro entorno»
En términos clínicos, esto significa que intervenir sobre hábitos, ambiente, estrés y microbiota no solo tiene impacto funcional, sino que induce reprogramación biológica medible, con biomarcadores epigenéticos que correlaciona con longevidad saludable, reducción del riesgo cardiometabólico, mejor respuesta inmunológica y menor carga inflamatoria.
Por eso, en un enfoque integrativo, la epigenética es central: porque explica cómo y por qué las intervenciones del estilo de vida tienen poder terapéutico real, porque fundamenta científicamente la prevención personalizada y porque convierte el bienestar en un proceso biológico actuable, no es un concepto abstracto.
Desde tu experiencia en genética preventiva, ¿qué hábitos de vida influyen más en la expresión de nuestros genes y en la modulación epigenética?
Los hábitos con mayor influencia epigenética -nutrición, sueño, ejercicio y manejo del estrés- son determinantes moleculares que programan el riesgo de enfermedad y la trayectoria de envejecimiento. Probablemente, la nutrición es el factor más potente y mejor estudiado. Nutrientes como folato, B12, actúan como donantes de grupos metilo y regulan genes vinculados a inflamación, metabolismo y riesgo cardiovascular. Los polifenoles modulan histonas, reduciendo inflamación y mejorando sensibilidad metabólica.
¿Podrías explicarnos cómo se pasa de la información genética a recomendaciones personalizadas para un estilo de vida más saludable?
La interpretación de resultados genómicos en un enfoque preventivo no se limita a «leer variantes», sino a traducir perfiles biológicos en estrategias apigenéticamente activas. El proceso comienza con la identificación de un genotipo de riesgo en variantes que impactan funciones claves, por ejemplo:
- Metabolismo (MTHFR, FTO, PPARy, APOA5)
- Inflamación (IL6, TNF)
- Estrés oxidativo (SOD2, GPX1, CAT)
- Detoxificación (GSTM1, GSTT1)
- Ritmo circadiano (CLOCK)
- Neurobiología del estrés (BDNF, COMT, NR3C1)
- Cardiogenómica (APOE, LPA).
Esto permite definir qué vías biológicas son más vulnerables antes de que aparezca enfermedad y qué vías son modulables epigenéticamente. Paralelamente, analizamos el perfil bioquímico, metabólico, hormonal del paciente para «leer» cómo esos genes están siendo expresados en la vida real. A partir de estos datos, diseñamos recomendaciones personalizadas.
«La genética personaliza; la epigenética hace accionable esa personalización».
Interpretamos el genoma no como un destino, sino como un mapa molecular que permite identificar vulnerabilidades y, a través de intervenciones específicas, transformar riesgos en oportunidades de salud. La genética personaliza; la epigenética hace accionable esa personalización.
¿Cuáles son las principales dificultades al intentar aplicar la epigenética en la práctica diaria y cómo pueden superarse?
Muchos profesionales sienten que la epigenética es un campo abstracto, de investigación. Para superarlo es importante traducir esos mecanismos (metilación, histonas, microbiota) en rutas clínicas concretas -inflamación, estrés, actividad física- mostrando que la epigenética es simplemente la base molecular de los hábitos de vida.
La Dra. María Victoria Colica destaca una idea clave para los profesionales de la salud:
«El genoma es un mapa, pero el epigenoma es la posibilidad de trazar nuestro camino hacia la salud».
Dra. María Victoria Colica – Médica genetista especialista en cáncer hereditario





